El comercio entre el MERCOSUR y la Unión Europea comenzó a mostrar resultados positivos durante los primeros cuatro meses de aplicación provisional del acuerdo comercial, aunque el escenario todavía está marcado por incertidumbres políticas y jurídicas. Entre mayo y agosto de 2026, Brasil incrementó en 23,5% sus exportaciones hacia el mercado europeo, mientras que las ventas de la Unión Europea hacia Brasil crecieron 6,2%, según los datos difundidos por el medio portugués Público.
El momento es particularmente relevante porque el acuerdo comercial interino entre ambos bloques comenzó a aplicarse provisionalmente el 1 de mayo de 2026. El instrumento fue firmado el 17 de enero en Asunción y Bruselas y constituye la primera etapa práctica de un proceso de negociación que se extendió durante 26 años. La aplicación provisional permite comenzar a utilizar las preferencias comerciales mientras continúa el proceso de ratificación del acuerdo de asociación definitivo.
Para el MERCOSUR, la Unión Europea representa uno de los mercados más importantes para sus productos agrícolas, minerales e industriales. En 2025, las exportaciones del bloque sudamericano hacia la UE alcanzaron aproximadamente 56.100 millones de euros, mientras que las exportaciones europeas hacia Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay llegaron a 53.300 millones de euros.
Los primeros datos disponibles para Brasil muestran que el movimiento comercial se aceleró de manera significativa. En agosto, las exportaciones brasileñas hacia la Unión Europea aumentaron 46,4% frente al mismo mes de 2025, alcanzando US$ 5.820 millones. Las importaciones desde Europa crecieron 11,8%, hasta US$ 4.720 millones, dejando un superávit brasileño de aproximadamente US$ 1.100 millones.
El crecimiento brasileño hacia Europa no se concentró en un único producto. En agosto aumentaron con fuerza las ventas de petróleo, minerales de cobre, café, soja y productos de hierro y acero. Particularmente llamativo fue el comportamiento de los minerales de cobre, cuyas exportaciones hacia la Unión Europea crecieron 284,2% respecto de agosto de 2025. Las ventas de soja aumentaron 114,2% y las de café sin tostar 30%.
La carne bovina también registró un salto significativo. Brasil exportó a la Unión Europea US$ 182,2 millones en carne bovina fresca, refrigerada o congelada durante agosto, frente a US$ 37,6 millones un año antes. Esto representa un crecimiento de 385%, aunque el resultado debe analizarse dentro de las cuotas, condiciones sanitarias y mecanismos de protección establecidos para sectores sensibles.
El acuerdo, sin embargo, no significa que todas las barreras comerciales desaparezcan inmediatamente. La liberalización se desarrolla mediante diferentes calendarios y mecanismos. Algunos productos reciben reducciones arancelarias desde el comienzo, mientras que otros tienen períodos de transición, cuotas o condiciones específicas. El propio acuerdo contempla salvaguardias para determinados sectores considerados sensibles.
En el sector agroalimentario europeo, por ejemplo, la Unión Europea destaca que el acuerdo abre oportunidades para aumentar sus exportaciones hacia un mercado del MERCOSUR de unos 270 millones de consumidores. Al mismo tiempo, establece mecanismos destinados a proteger determinadas producciones europeas frente a un aumento brusco de las importaciones.
Para los países del MERCOSUR, el desafío será aprovechar la apertura para avanzar más allá de las materias primas. La reducción de barreras puede favorecer a productores agropecuarios, pero también puede convertirse en una oportunidad para industrias alimentarias, empresas tecnológicas, servicios, manufacturas y compañías que consigan integrarse en cadenas internacionales de valor.
Brasil ya ofrece una señal interesante. En el acumulado de enero a agosto de 2026, sus exportaciones hacia la Unión Europea crecieron 15%, hasta US$ 37.290 millones, mientras las importaciones aumentaron 2,1%, hasta US$ 34.000 millones. El comercio bilateral brasileño con el bloque europeo alcanzó US$ 71.290 millones en ese período, un crecimiento de 8,5%.
Pero existe una diferencia fundamental entre el crecimiento observado en los primeros meses y la consolidación de una nueva relación comercial. Cuatro meses todavía son insuficientes para determinar cuánto del aumento responde directamente al acuerdo y cuánto está relacionado con precios internacionales, ciclos de producción, demanda europea, movimientos cambiarios o decisiones empresariales tomadas antes de la entrada en vigor de las preferencias.
Además, el acuerdo continúa enfrentando un proceso institucional. El acuerdo comercial interino se aplica provisionalmente, pero su entrada plenamente en vigor depende del consentimiento del Parlamento Europeo. El Acuerdo de Asociación MERCOSUR–UE, por su parte, deberá completar los procesos de ratificación correspondientes en los Estados miembros de la Unión Europea.
Esta situación genera una paradoja: las empresas ya están comenzando a aprovechar las nuevas condiciones comerciales, pero la arquitectura jurídica definitiva todavía no está completamente concluida. Para los empresarios, esto significa que existe una oportunidad concreta, pero también la necesidad de acompañar cuidadosamente la evolución política del tratado.
Para Paraguay, Uruguay, Argentina y Brasil, el verdadero resultado del acuerdo se medirá en los próximos años. La cuestión no será solamente cuánto aumentan las exportaciones, sino si el MERCOSUR consigue utilizar el acceso preferencial al mercado europeo para atraer inversiones, incorporar tecnología, agregar valor a sus productos y diversificar su estructura exportadora.
El escenario internacional también vuelve estratégica esta relación. Con Estados Unidos aplicando medidas comerciales que generan incertidumbre y China consolidándose como el principal socio comercial de varios países sudamericanos, la Unión Europea representa para el MERCOSUR una alternativa de diversificación de mercados y de profundización de vínculos económicos con una de las mayores economías integradas del mundo.
Los primeros cuatro meses dejan, por ahora, una señal favorable: el comercio está creciendo y algunos sectores ya muestran incrementos importantes. Pero el verdadero examen comienza ahora. El desafío será convertir ese crecimiento inicial en inversiones, empleos, mayor industrialización y una integración económica permanente entre Europa y Sudamérica, sin que las incertidumbres políticas y jurídicas terminen frenando el potencial de uno de los acuerdos comerciales más importantes de la historia del MERCOSUR.
Foto: Portal BE News / archivo
La entrada MERCOSUR–Unión Europea: el comercio crece tras cuatro meses, pero persisten dudas sobre el futuro del acuerdo se publicó en Prensa Mercosur.
Publicado Por: Gilson Dantas Carmini








