Un grupo de vecinos de Ciudad Evita, nucleados en la agrupación Senderos del Bosque, lleva adelante una iniciativa comunitaria para recuperar y preservar un sector de la Reserva Natural local. A través del proyecto Ecobici, transformaron un espacio que estaba abandonado y acumulaba residuos en un predio destinado al encuentro, la recreación y el contacto con la naturaleza.
La propuesta comenzó hace aproximadamente seis años y tuvo una interrupción durante la pandemia. Desde entonces, los habitantes de la zona trabajan en la limpieza, el mantenimiento y la recuperación del terreno, con colaboración de frentistas y apoyo de la Municipalidad.
Antes de la intervención, el lugar estaba cubierto por pastizales y presentaba acumulación de basura y escombros. Además, existía preocupación por posibles ocupaciones irregulares que podían comprometer la conservación de este sector de la reserva.

Un espacio verde recuperado por la comunidad
El área intervenida forma parte de la Reserva Natural de Ciudad Evita y cumple una función ambiental importante por sus características de humedal. Estos ambientes contribuyen a regular el agua, albergan biodiversidad y ofrecen espacios naturales que ayudan a mejorar las condiciones ambientales de las zonas urbanas.
Con el trabajo vecinal, el predio incorporó árboles nativos, senderos y sectores recreativos. También cuenta con una cancha de fútbol, hamacas, juegos infantiles y estructuras de calistenia, que permiten desarrollar actividades físicas al aire libre.
Por otra parte, el proyecto Ecobici incorporó bicisendas señalizadas y recorridos naturales que conectan el acceso al predio con la Rotonda Querandí. De esta manera, se busca facilitar la circulación de ciclistas y peatones, además de promover un uso responsable del espacio protegido.
Los beneficios ambientales y sociales de la iniciativa
La recuperación de este sector permite reducir la acumulación de residuos y evitar que un espacio natural quede expuesto al deterioro. Asimismo, la incorporación de vegetación nativa puede favorecer la presencia de fauna local y contribuir a conservar las características ecológicas del humedal.
Otro beneficio es la promoción de formas de movilidad activa, como caminar y andar en bicicleta. Estas alternativas reducen la dependencia del automóvil para desplazamientos cortos y favorecen hábitos saludables, al mismo tiempo que acercan a la comunidad a los espacios verdes.
Además, la participación vecinal fortalece la conciencia ambiental y genera vínculos entre quienes comparten el territorio. La posibilidad de disfrutar de un lugar recuperado también ayuda a reconocer el valor de conservar las reservas naturales dentro de áreas urbanizadas.

El desafío de garantizar el mantenimiento
Aunque los avances son visibles, los integrantes de Senderos del Bosque advierten que el mantenimiento requiere más recursos y colaboración. La limpieza periódica, el cuidado de la flora y la conservación de los senderos demandan tareas que no siempre pueden sostenerse únicamente con trabajo voluntario.
Por ese motivo, la agrupación plantea la necesidad de contar con personal estable para el mantenimiento y la seguridad del predio. El objetivo a futuro es consolidar un ecoparque que combine recreación, protección ambiental y participación comunitaria.
La experiencia de Ciudad Evita muestra cómo la organización vecinal puede contribuir a recuperar espacios naturales amenazados. Sin embargo, para garantizar su continuidad será fundamental sostener el acompañamiento institucional y el compromiso colectivo.
Fuente Prensa Mercosur.
Publicado por: Redacción Central







