MERCOSUR: el desafío del FOCEM ya no es solo financiar obras, sino hacer que las obras funcione en la integración

El inicio del proyecto “Bela Vista, Ciudad Bien Cuidada”, financiado parcialmente por el Fondo para la Convergencia Estructural del MERCOSUR (FOCEM), vuelve a colocar sobre la mesa una pregunta fundamental para el futuro del bloque: ¿debe la integración regional medirse únicamente por la cantidad de kilómetros de rutas construidas y millones de dólares invertidos, o también por la capacidad de los ciudadanos para cruzar una frontera, trabajar, estudiar, comerciar y circular sin enfrentar obstáculos que las propias normas del MERCOSUR ya intentaron resolver?

La respuesta no significa cuestionar la importancia de las grandes obras. El FOCEM cuenta con una estructura técnica y normativa destinada precisamente a seleccionar, evaluar y acompañar proyectos considerados prioritarios. Pero la nueva etapa de la integración exige ampliar la discusión: junto a las grandes inversiones en infraestructura, el MERCOSUR necesita destinar recursos a proyectos de menor costo económico, pero de enorme impacto institucional y humano, especialmente en las fronteras donde millones de personas viven la integración todos los días.

Bela Vista y Bella Vista Norte: una frontera que en realidad es una sola comunidad

Entre el 17 y el 20 de agosto de 2026, una delegación de la Unidad Técnica FOCEM realizó reuniones y visitas de campo para poner en marcha formalmente el proyecto “Bela Vista, Ciudad Bien Cuidada, en Mato Grosso do Sul.

La iniciativa prevé una inversión total de US$ 4,6 millones, de los cuales US$ 3,4 millones serán financiados por el FOCEM y otros US$ 1,2 millones corresponderán a la contrapartida local. La ejecución está prevista para 34 meses y beneficiará directamente a unos 2.000 habitantes de los barrios Primaveras y Costa e Silva.

Sin embargo, el significado regional del proyecto va más allá de las obras. Bela Vista, Brasil, y Bella Vista Norte, Paraguay, forman una conurbación con una intensa relación comercial, familiar y social. Lo que ocurre de un lado de la frontera repercute inmediatamente en el otro. Esa realidad representa, en pequeña escala, uno de los mayores desafíos del MERCOSUR: las fronteras políticas siguen existiendo, pero la vida cotidiana de las poblaciones fronterizas muchas veces ya funciona como si se tratara de un único espacio urbano.

Un fondo creado para reducir desigualdades y fortalecer la integración

El FOCEM fue creado en 2004 y comenzó a operar en 2006 como el primer mecanismo solidario de financiamiento propio del MERCOSUR. Su objetivo no se limita a construir infraestructura: busca reducir las asimetrías entre los países y regiones del bloque, desarrollar la competitividad, promover la cohesión social y fortalecer la estructura institucional y el proceso de integración.

Su reglamento contempla cuatro grandes programas: Convergencia Estructural, Desarrollo de la Competitividad, Cohesión Social y Fortalecimiento de la Estructura Institucional y del Proceso de Integración. La propia normativa establece que el Programa I puede incluir mejoras de los sistemas de integración fronteriza y de comunicación.

Esto significa que existe una base jurídica para pensar en una agenda más amplia. La integración no necesita ser entendida únicamente como cemento, asfalto y grandes edificios. También puede ser capacitación, digitalización, coordinación entre autoridades, intercambio de información y mecanismos capaces de hacer cumplir las normas que los gobiernos ya aprobaron.

Los nuevos proyectos demuestran que el FOCEM vuelve a mirar las fronteras

En los últimos años, el Fondo ha impulsado o puesto en ejecución diversos proyectos que muestran una creciente atención a las regiones fronterizas.

Entre las iniciativas más recientes se encuentran el Desarrollo en la Zona de Frontera en Ponta Porã, destinado a mejorar la conectividad y la integración con Pedro Juan Caballero; la Circunvalación de Amambai, vinculada al transporte de cargas en la franja fronteriza; la reducción de pérdidas de agua en Corumbá; la rehabilitación de la Ruta 6 en Uruguay; el mejoramiento del Centro de Frontera de Puerto Falcón, en Paraguay; y nuevas iniciativas vinculadas a laboratorios de defensa agropecuaria.

En Ponta Porã, por ejemplo, el proyecto aprobado contempla US$ 7 millones de aporte no reembolsable del FOCEM, dentro de una inversión total superior a US$ 9,6 millones. Incluye mejoras viales, drenaje, recuperación urbana y un Parque Lineal de la Frontera, con el objetivo de reforzar la movilidad y la integración socioeconómica y cultural con Paraguay.

En Amambai, el FOCEM aporta US$ 5,1 millones a un proyecto de circunvalación valorado en más de US$ 7 millones, destinado a mejorar el tránsito de cargas y las condiciones urbanas.

Son inversiones necesarias. Pero la pregunta que surge es otra: ¿qué ocurre cuando una nueva carretera conduce a una frontera donde los controles siguen funcionando de manera lenta, fragmentada o desconectada?

Puerto Falcón demuestra que la infraestructura debe ir acompañada de gestión

El caso de Puerto Falcón es especialmente significativo para Paraguay y Argentina. El FOCEM mantiene entre sus proyectos el Mejoramiento del Centro de Frontera de Puerto Falcón, una iniciativa considerada estratégica para modernizar uno de los principales puntos de conexión entre ambos países.

El proyecto continúa avanzando administrativamente: en 2026 fue convocada una licitación internacional para la elaboración del proyecto ejecutivo de las obras que serán ejecutadas con financiamiento del Fondo.

La mejora de las instalaciones es fundamental. Sin embargo, la experiencia fronteriza demuestra que un edificio moderno por sí solo no garantiza una frontera integrada. También se necesitan sistemas compatibles, funcionarios capacitados, intercambio de datos y procedimientos coordinados entre migración, aduanas, policía y otras instituciones.

Una integración eficiente debe evitar que la inversión física sea moderna mientras la gestión continúa funcionando con métodos del pasado.

El MERCOSUR ya tiene normas, pero muchas todavía no llegan plenamente al ciudadano

Uno de los puntos más delicados de la integración regional es la distancia existente entre los acuerdos firmados y su aplicación práctica.

El propio MERCOSUR mantiene vigente el Acuerdo sobre Localidades Fronterizas Vinculadas para determinadas relaciones entre Estados Parte. Según la actualización institucional de marzo de 2026, el acuerdo se encuentra vigente para Paraguay-Uruguay y para Brasil, mientras Argentina continúa en proceso de ratificación.

Al mismo tiempo, existen otras normas fundamentales sobre controles integrados, horarios de atención y coordinación de organismos fronterizos que sí están vigentes. Pero otros instrumentos, como el régimen regional de Tránsito Vecinal Fronterizo, continúan sin vigencia plena porque todavía están en proceso de incorporación por los países.

Aquí aparece una de las grandes contradicciones del bloque: la integración puede avanzar en los documentos a un ritmo superior al de su aplicación real.

Para el ciudadano que vive en Pedro Juan Caballero y Ponta Porã, en Bella Vista Norte y Bela Vista, en Rivera y Santana do Livramento o en otras ciudades gemelas, el MERCOSUR no se mide por una declaración de una cumbre. Se mide por el tiempo que tarda en llegar al trabajo, por la facilidad para estudiar del otro lado, por la posibilidad de comerciar legalmente y por la manera en que las autoridades aplican las reglas.

La propuesta: una nueva agenda de integración de bajo costo y alto impacto

La gran discusión para los próximos años podría ser la creación, dentro de los programas ya previstos por el FOCEM, de una agenda específica de integración fronteriza operativa.

No se trataría de sustituir las grandes obras. Se trataría de complementarlas.

Un proyecto de capacitación regional, por ejemplo, podría preparar conjuntamente a agentes migratorios, funcionarios aduaneros, policías, inspectores municipales y autoridades locales de las principales ciudades fronterizas.

La formación podría abordar temas concretos:

  • aplicación uniforme de los acuerdos del MERCOSUR;
  • derechos de los residentes fronterizos;
  • procedimientos de tránsito vecinal;
  • coordinación entre municipios;
  • uso de sistemas digitales compartidos;
  • reconocimiento de documentos;
  • transporte y circulación de vehículos;
  • combate al crimen transfronterizo;
  • atención humanizada a ciudadanos y transportistas.

Una capacitación de este tipo costaría una fracción de una gran obra de infraestructura, pero podría tener un impacto inmediato sobre miles de personas.

El FOCEM cuenta precisamente con un Programa IV destinado al fortalecimiento institucional y al proceso de integración, y existen antecedentes de proyectos relacionados con derechos humanos y fortalecimiento institucional regional.

Las largas filas también son un problema de integración

El transporte de cargas representa otro punto crítico.

En distintas fronteras del MERCOSUR, los camioneros pueden enfrentar horas o incluso extensas jornadas de espera, dependiendo del flujo comercial, la capacidad operativa y la coordinación entre organismos.

La existencia de controles integrados está contemplada en la arquitectura normativa del bloque. El Acuerdo de Recife y su normativa complementaria continúan formando parte del marco vigente para la integración de los procedimientos fronterizos.

Pero el desafío actual es pasar de la existencia jurídica a la eficiencia cotidiana.

Una aduana integrada no debería significar simplemente que funcionarios de dos países trabajen en el mismo edificio. Debe significar interoperabilidad, procedimientos compatibles y una reducción real del tiempo de espera o las obras son elefantes blancos.

En este punto, el FOCEM podría estudiar proyectos piloto de digitalización e intercambio seguro de información entre los organismos fronterizos, con indicadores públicos sobre tiempos de espera y capacidad de atención.

La integración también debe poder medirse.

Multas, matrículas y sistemas que todavía no se comunican

Otro problema mencionado con frecuencia por los conductores de zonas fronterizas es la falta de plena integración de las bases de datos vinculadas a infracciones y vehículos.

El MERCOSUR ha avanzado en instrumentos relacionados con la circulación vehicular y la identificación de automóviles, pero la integración tecnológica entre los sistemas nacionales sigue siendo un desafío en la práctica.

Para un ciudadano que cruza regularmente una frontera, descubrir una multa o una restricción en el momento del control puede generar una situación compleja, especialmente cuando no existe un mecanismo simple de consulta previa o de resolución digital, quitando a los ciudadanos un derecho básico del Código Internacional de Derechos Humanos: el «derecho de defensa».

La verdadera integración del transporte exige información accesible antes de llegar al puesto fronterizo.

Un sistema regional o proyectos de notificación  que daria al conductor tiempo junto a un sistema de interoperabilidad permitirían que los ciudadanos consultaran determinadas situaciones administrativas con anticipación, reduciendo conflictos y sorpresas en los controles, pues el conductor saberia que tiene que pagar antes de la proxima entrada al país y porque no en el licenciamento del vehiculo en su país de origen.

Esto requeriría acuerdos sobre protección de datos, competencias nacionales y reconocimiento de procedimientos, pero precisamente por eso podría convertirse en un proyecto de fortalecimiento institucional del MERCOSUR.

Las ciudades fronterizas necesitan participar más

Existe otro elemento central: la integración no puede continuar siendo exclusivamente una conversación entre cancillerías y gobiernos centrales.

Los intendentes, alcaldes, prefeitos, concejales, vereadores, asociaciones comerciales, universidades y organizaciones de las ciudades fronterizas son quienes mejor conocen los problemas cotidianos de sus comunidades y, por ello, deben tener una participación activa en la búsqueda de soluciones.

El caso de Foz do Iguaçu es particularmente significativo. Durante la administración del entonces prefeito Francisco Lacerda Brasileiro, conocido como Chico Brasileiro, la ciudad avanzó en el debate y la capacitación sobre mecanismos de integración y movilidad fronteriza. Posteriormente, el 1 de enero de 2025, asumió la Prefectura Joaquim Silva e Luna que es un retroceso para la integración hasta el momento.

La integración fronteriza, sin embargo, no puede depender exclusivamente de los cambios de gobierno. Brasil cuenta actualmente con instrumentos jurídicos relevantes, entre ellos el Decreto nº 12.948, de 27 de abril de 2026, que promulgó el Acuerdo sobre Localidades Fronterizas Vinculadas entre Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay. Este acuerdo reconoce expresamente a Foz do Iguaçu, Ciudad del Este, Presidente Franco y Hernandarias como localidades fronterizas vinculadas y busca facilitar la integración y la circulación de sus poblaciones.

Asimismo, la legislación municipal establece competencias específicas para la movilidad. La Lei Ordinária2.116/1997, posteriormente modificada, instituyó el Instituto de Transportes e Trânsito de Foz do Iguaçu (FOZTRANS), responsable de planificar, organizar y controlar servicios relacionados con el tránsito y el sistema vial municipal.

Una frontera puede tener un acuerdo internacional perfectamente redactado, pero si el municipio no conoce sus mecanismos de aplicación, el ciudadano continuará dependiendo de interpretaciones diferentes de cada autoridad.

Por ello, sería necesario crear una red permanente de capacitación y seguimiento para las localidades fronterizas del MERCOSUR.

No se trata de crear una nueva burocracia gigantesca.

Se podría trabajar con programas periódicos de formación, reuniones técnicas virtuales, manuales operativos comunes y equipos de enlace entre las ciudades.

La integración necesita llegar al funcionario que está frente a la ventanilla y no quedarse únicamente en la mesa donde se firma un tratado.

El FOCEM debe seguir financiando grandes proyectos, pero puede multiplicar su impacto

Es importante dejar claro que no existe fundamento para afirmar que el FOCEM financie proyectos innecesarios. Su estructura cuenta con la Unidad Técnica FOCEM (UTF), responsable de la evaluación y seguimiento técnico de las iniciativas, mientras cada Estado Parte dispone de mecanismos nacionales de coordinación. Los proyectos pasan por procedimientos y requisitos establecidos en la normativa del Fondo.

Las inversiones en saneamiento, rutas, agua potable, laboratorios, infraestructura ferroviaria y pasos fronterizos son esenciales.

La cuestión planteada por esta nueva realidad regional es diferente:

¿Puede el FOCEM complementar las grandes inversiones con proyectos más ágiles, menos costosos y directamente orientados a resolver los obstáculos cotidianos de la integración?

La respuesta parece estar dentro de los propios objetivos del Fondo.

Una integración que el ciudadano pueda sentir

El MERCOSUR atraviesa un momento en el que necesita demostrar que la integración tiene efectos concretos.

Un ciudadano no debería sentirse integrado únicamente porque existe una carretera financiada por el bloque. Debería sentir la integración cuando:

cruza una frontera con procedimientos claros;
trabaja en una ciudad vecina con mayor seguridad jurídica;
puede acceder a información administrativa o notificado cuando viajar;
no pierdehoras innecesarias en una fila;
encuentra autoridades capacitadas en las normas regionales;
y observa que los acuerdos firmados por los gobiernos realmente se cumplen.

El proyecto iniciado ahora en Bela Vista representa una nueva inversión importante para una ciudad cuya vida está estrechamente conectada con Paraguay. Los proyectos de Ponta Porã, Amambai, Corumbá y Puerto Falcón muestran que el FOCEM vuelve a colocar recursos en territorios estratégicos para la integración pero no es solo construir es hacer que sea util en todos los sentidos.

El siguiente paso podría ser todavía más ambicioso: invertir no solamente en las fronteras físicas, sino también en la frontera administrativa y humana que continúa separando a ciudadanos que, en muchos casos, ya viven como parte de una misma comunidad.

Porque una ruta puede unir dos ciudades. Pero solamente instituciones coordinadas, normas cumplidas y ciudadanos informados pueden convertir esa conexión física en una verdadera integración.

Foto: FOCEM

La entrada MERCOSUR: el desafío del FOCEM ya no es solo financiar obras, sino hacer que las obras funcione en la integración se publicó en Prensa Mercosur.

Publicado Por: Gilson Dantas Carmini

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