
Brasil busca ampliar su participación en el mercado europeo del café mediante una estrategia que va más allá de exportar granos sin procesar: el objetivo es aumentar las ventas de café tostado y soluble, atraer inversiones industriales y fortalecer la presencia de las empresas brasileñas en las distintas etapas de la cadena de valor. El acuerdo comercial entre el MERCOSUR y la Unión Europea abre nuevas posibilidades para avanzar en esa dirección, en un mercado de cientos de millones de consumidores.
Brasil es el mayor productor y exportador mundial de café y mantiene una posición estratégica en el abastecimiento internacional. Sin embargo, una parte importante de su negocio exterior continúa concentrada en el grano verde, que posteriormente se tuesta, se transforma y se comercializa en otros países. Ampliar las exportaciones de productos industrializados permitiría al país captar una mayor proporción del valor económico generado desde la cosecha hasta la taza que llega al consumidor.
La oportunidad alcanza especialmente al café tostado y al soluble, dos segmentos en los que el sector brasileño busca nuevos compradores y oportunidades de inversión. El desafío consiste en consolidar marcas, desarrollar productos adaptados a las preferencias europeas y fortalecer la capacidad industrial para competir con empresas que ya cuentan con redes comerciales y de distribución establecidas en ese continente.
El acuerdo MERCOSUR-Unión Europea puede mejorar la competitividad
Uno de los cambios relevantes para los exportadores es el tratamiento arancelario. Según la guía oficial del Gobierno brasileño para exportar café a la Unión Europea, el café tostado sin descafeinar tenía una tarifa del 7,5%, que pasa al 0% bajo las condiciones previstas en el acuerdo comercial. Esta reducción puede mejorar la competitividad del producto brasileño, aunque el beneficio efectivo depende de cumplir los requisitos de origen y los procedimientos aduaneros correspondientes.
El acuerdo comercial provisional entre ambos bloques comenzó a aplicarse el 1 de mayo de 2026. El instrumento establece un marco para reducir barreras comerciales y ampliar el intercambio entre las dos regiones, que reúnen aproximadamente 720 millones de personas y un producto interno bruto combinado superior a los 22 billones de dólares. Su aplicación definitiva continúa sujeta a los procedimientos institucionales correspondientes.
Para las empresas brasileñas, el acceso preferencial representa una oportunidad, pero no garantiza por sí solo un aumento de las ventas. La expansión dependerá también de los costos de producción y transporte, la capacidad de suministro, las estrategias comerciales y el cumplimiento de las exigencias del mercado europeo.
De productor de materia prima a proveedor de productos con mayor valor agregado
La industrialización del café puede generar beneficios que se extienden más allá de las exportaciones. El tostado, la producción de café soluble, el desarrollo de envases, la creación de marcas y las actividades de distribución pueden ampliar las oportunidades de empleo y favorecer la incorporación de tecnología en la cadena agroindustrial.
Esta transformación también puede diversificar los ingresos del sector. En lugar de depender exclusivamente de los precios internacionales del grano, las empresas que desarrollan productos terminados pueden competir mediante características diferenciadas, calidad, presentación, conveniencia y reconocimiento de marca.
No obstante, avanzar en esa dirección exige inversiones, conocimiento de los hábitos de consumo europeos y una estrategia comercial de largo plazo. Las empresas deben identificar los segmentos más atractivos, negociar con importadores y distribuidores y garantizar que sus productos cumplan las normas aplicables.
Una oportunidad para el MERCOSUR
El movimiento de Brasil tiene implicaciones para el conjunto del MERCOSUR. El fortalecimiento de las cadenas agroindustriales puede abrir espacios de cooperación empresarial, logística y comercial entre los países del bloque, además de estimular inversiones vinculadas con el procesamiento, el empaquetado y la distribución de alimentos.
La oportunidad estratégica consiste en aprovechar el acceso comercial para vender más productos terminados, desarrollar marcas y retener una mayor parte del valor generado por la producción regional. Para Brasil, esto significa intentar que su liderazgo cafetero no se limite al volumen de granos exportados, sino que también tenga mayor presencia en los productos que consumen diariamente los europeos.
El acuerdo con la Unión Europea proporciona nuevas herramientas para avanzar, pero los resultados dependerán de la capacidad de las empresas para transformar las ventajas arancelarias en contratos, inversiones y ventas sostenidas.
La disputa por el mercado europeo ya no se limita a quién produce más café. También importa quién lo transforma, quién construye las marcas y quién consigue llegar directamente al consumidor. En ese escenario, Brasil busca convertir su fortaleza agrícola en una posición industrial y comercial más amplia, con repercusiones para el futuro exportador del MERCOSUR.
Foto: Exame
La entrada Brasil: del grano a la taza, el acuerdo con la Unión Europea abre oportunidades para industrializar el café y conquistar nuevos mercados se publicó en Prensa Mercosur.
Publicado por: Gilson Dantas Carmini







