El Festival Internacional de Cinema Florianópolis Audiovisual Mercosul (FAM) celebrará su 30.ª edición entre el 3 y el 9 de septiembre de 2026 en Florianópolis, Brasil, con una programación que reunirá 46 películas de nueve países. Pero detrás de las proyecciones y los premios aparece una discusión mucho más amplia para el MERCOSUR: ¿están los países de la región preparados para transformar su enorme producción cultural en una industria audiovisual integrada, capaz de competir internacionalmente?
El festival ocupará el histórico Teatro Álvaro de Carvalho (TAC), en el centro de Florianópolis, y ofrecerá sesiones gratuitas. La selección oficial incluye 37 películas distribuidas en siete muestras competitivas, además de nueve producciones invitadas. La programación contempla cortometrajes, largometrajes, producciones de Santa Catarina, obras infantojuveniles, contenidos en línea y videoclips.
Treinta años de una ventana para el cine latinoamericano
La edición de 2026 tiene un valor simbólico especial. El FAM cumple tres décadas de actividad y regresa al centro histórico de Florianópolis, reforzando su vínculo con la memoria cultural de la ciudad y con la historia de la exhibición cinematográfica en Santa Catarina. El festival recibió este año 1.021 inscripciones procedentes de 29 países, un dato que demuestra la creciente dimensión internacional de un evento nacido con una fuerte vocación latinoamericana.
La selección final, naturalmente, es mucho menor que el número de obras inscritas. Sin embargo, la diversidad de procedencias confirma que el audiovisual se ha convertido en uno de los espacios culturales donde América Latina puede establecer puentes más directos con Europa, África y otros mercados internacionales.
La pregunta es inevitable: si existen más de mil producciones interesadas en participar de un solo festival, ¿por qué tantas películas latinoamericanas continúan teniendo dificultades para circular regularmente entre los propios países de la región?
El cine del MERCOSUR: ¿integración cultural o integración todavía limitada?
El nombre del festival lleva al MERCOSUR como parte de su identidad. Sin embargo, el desafío de la integración audiovisual va mucho más allá de organizar encuentros culturales.
Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con otros países latinoamericanos, comparten historias de migración, fronteras, desigualdad, desarrollo, pueblos originarios y transformaciones políticas y sociales. El cine podría funcionar como una herramienta extraordinaria para que las sociedades de la región conozcan mejor esas realidades.
Pero surge otro cuestionamiento: ¿cuántos ciudadanos brasileños ven regularmente cine paraguayo, uruguayo o argentino? ¿Cuántos espectadores de Paraguay tienen acceso sencillo a nuevas producciones de Bolivia o Chile?
La integración económica suele ocupar el centro de las agendas gubernamentales, con debates sobre aranceles, exportaciones y acuerdos comerciales. Sin embargo, la integración cultural puede ser igualmente estratégica. Una región que no conoce las historias de sus vecinos difícilmente construirá una identidad regional sólida.
El gran desafío: producir juntos y encontrar financiamiento
Uno de los puntos más importantes de la programación de este año será el 10.º Encuentro de Coproducción del MERCOSUR, edición especial Iberoamérica, previsto entre el 4 y el 6 de septiembre como parte de las actividades del FAM.
El encuentro reunirá 26 proyectos audiovisuales de 14 países, con producciones de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, España, Guatemala, Panamá, Perú, Puerto Rico, Portugal, Uruguay y Venezuela. Los proyectos representan, en conjunto, más de 13 millones de dólares en valores de producción.
El programa incluye sesiones de presentación de proyectos, reuniones de negocios, debates y actividades de networking. El objetivo es conectar productores, posibles financiadores, distribuidores y profesionales capaces de convertir una idea cinematográfica en una obra que pueda llegar al público.
Aquí aparece otro gran interrogante para el MERCOSUR: ¿por qué una película producida conjuntamente por dos o tres países de la región sigue enfrentando tantas dificultades para conseguir recursos, distribución y pantallas?
La coproducción permite compartir costos, talento y mercados. Una obra realizada entre Brasil y Paraguay, por ejemplo, podría incorporar equipos de ambos países, acceder a públicos diferentes y fortalecer una cadena profesional regional. Pero para que este modelo crezca son necesarias políticas públicas, fondos de inversión y reglas que faciliten la cooperación.
No basta con producir películas: hay que conseguir espectadores
El crecimiento de las plataformas digitales cambió profundamente la industria audiovisual. Hoy una película puede ser producida en un país y técnicamente estar disponible en todo el mundo. Sin embargo, estar disponible no significa necesariamente ser vista.
La competencia por la atención del público es dominada por grandes plataformas y producciones de presupuestos muy superiores. Las películas independientes latinoamericanas enfrentan dificultades para competir en promoción y distribución.
Por eso, el debate no debería limitarse a la producción.
¿Necesita el MERCOSUR una estrategia regional para la distribución audiovisual?
Una red de festivales, salas culturales, universidades, televisiones públicas y plataformas digitales podría ampliar significativamente la circulación de obras regionales. También podría generar nuevas oportunidades para productores, actores, técnicos, músicos y profesionales de la comunicación.
Accesibilidad: el cine también debe llegar a todos
El FAM 2026 anunció que todos los filmes de su programación contarán con al menos un recurso de accesibilidad. Las actividades destinadas al público infantojuvenil tendrán medidas ampliadas, incluyendo recursos como subtítulos para personas sordas o con discapacidad auditiva, interpretación en Libras y audiodescripción.
La decisión abre otra reflexión necesaria.
¿Está el sector audiovisual del MERCOSUR preparado para considerar la accesibilidad como una parte esencial de la producción y no como un complemento?
La integración regional no puede limitarse a fronteras geográficas. También debe incluir a las personas que históricamente encontraron barreras para acceder a productos culturales.
Formación: ¿quién preparará a la próxima generación del audiovisual?
La programación del encuentro de coproducción también incorpora actividades de formación, incluyendo talleres relacionados con el documental y los mecanismos de financiamiento cultural.
El audiovisual contemporáneo exige profesionales cada vez más especializados: guionistas, directores, productores, especialistas en efectos visuales, animadores, técnicos de sonido, expertos en distribución digital y profesionales capaces de trabajar con nuevas herramientas de inteligencia artificial.
Entonces surge una pregunta estratégica para los gobiernos y universidades de la región: ¿están los sistemas educativos del MERCOSUR formando suficientes profesionales para una industria audiovisual que cambia aceleradamente?
La respuesta será determinante. El cine ya no depende exclusivamente de grandes estudios. Las nuevas tecnologías han reducido algunas barreras de entrada, pero también han creado nuevas exigencias técnicas y comerciales.
Inteligencia artificial: una nueva frontera para el cine regional
La expansión de la inteligencia artificial también comienza a modificar la producción audiovisual. Herramientas capaces de generar imágenes, apoyar procesos de edición, traducir contenidos y automatizar determinadas tareas están transformando el trabajo creativo.
Esto abre oportunidades, especialmente para pequeñas productoras con presupuestos limitados. Pero también plantea interrogantes complejos:
¿Cómo proteger los derechos de los artistas? ¿Quién es propietario de una obra creada parcialmente con inteligencia artificial? ¿Podrá la tecnología ayudar a pequeñas producciones del MERCOSUR a competir con las grandes industrias?
El debate todavía está en desarrollo, pero el sector audiovisual regional necesitará respuestas jurídicas y éticas.
Del festival a una política regional permanente
El FAM representa una oportunidad para mostrar películas y reunir profesionales, pero el desafío real comienza después de que se apagan las luces de las salas.
¿Qué ocurrirá con los proyectos presentados en las reuniones de coproducción? ¿Cuántos conseguirán financiamiento? ¿Cuántos llegarán a las pantallas? ¿Cuántos serán vistos fuera de su país de origen?
Estas preguntas deberían acompañar cualquier análisis sobre el futuro audiovisual del MERCOSUR.
La región posee talento, historias y diversidad cultural suficientes para construir una industria de mayor alcance internacional. El problema no parece ser la falta de creatividad. El gran desafío está en conectar producción, financiamiento, formación, distribución y público.
Florianópolis se convierte en punto de encuentro
Entre el 3 y el 9 de septiembre, Florianópolis volverá a convertirse en un espacio de encuentro para cineastas, productores y espectadores. La programación gratuita permitirá al público acceder a producciones que difícilmente llegan a los circuitos comerciales tradicionales.
La celebración de los 30 años del FAM también puede ser vista como un termómetro de una discusión mayor: el MERCOSUR ha avanzado en la idea de la integración económica, pero todavía tiene un enorme espacio para profundizar la integración cultural y creativa.
El cine puede ser entretenimiento, memoria, educación y negocio. Puede preservar idiomas y culturas, generar empleos y proyectar internacionalmente la identidad de un país.
La gran pregunta que deja esta edición histórica del FAM es si el audiovisual seguirá siendo considerado solamente una actividad cultural o si los países del MERCOSUR comenzarán a verlo definitivamente como una industria estratégica para el desarrollo regional.
Porque detrás de cada película hay mucho más que una historia: hay empleo, tecnología, educación, identidad, comercio y la posibilidad de que los pueblos del MERCOSUR se conozcan mejor entre sí.
La entrada BRASIL: FAM celebra 30 años y plantea una pregunta clave para el MERCOSUR: ¿puede el cine convertirse en una verdadera industria de integración regional? se publicó en Prensa Mercosur.
Publicado Por: Gilson Dantas Carmini





