

Hay quien vendió su casa para vivir en un crucero infinito. El barco lleva desde el lunes parado en Camboya.
Se llama Villa Vie Odyssey, mide 196 metros de eslora, admite 650 personas y acumulaba 756 días de travesía cuando la operadora, Villa Vie Residences, ordenó desembarcar a todo el mundo. Bajaron 203 pasajeros y 156 tripulantes en Sihanoukville, en Camboya, según Reuters. El buque tiene previsto abandonar el puerto este sábado tras repostar.
Qué era exactamente el Villa Vie Odyssey
La propuesta original, lanzada en 2024, era de esas que se cuentan en una cena y nadie cree: casi 1.300 días, 147 países y más de 425 destinos. Alquiler de camarote desde 3.500 dólares al mes; compra desde 120.000 y hasta 400.000. Piscina, gimnasio coworking y un eslogan que hoy da un poco de grimilla: ‘imagina despertar cada día ante un nuevo horizonte’.
Hubo quien vendió la casa y el coche para pagar el camarote. Lo reconoció una de las residentes y la compañía lo convirtió en escaparate: esto no era un crucero, era una forma de vida permanente. Ese detalle es el que transforma el fiasco en algo bastante más incómodo que una cancelación de ferry.
La factura de combustible que nadie metió en el presupuesto
El problema no fue el barco ni la ruta. Fue el gasóleo. La firma calculaba unos 1.800 dólares mensuales por camarote en combustible; en algunas regiones de Asia esa cifra se ha disparado hasta los 6.000 o 8.000. Ahí se rompe cualquier cuenta.
El detonante, según la empresa, es la guerra de Irán. Desde que estalló el conflicto a finales de febrero, la naviera redujo velocidad, alargó las estancias en puerto y recortó consumo donde pudo. No ha sido suficiente para compensar el aumento extraordinario de los costes, admite la compañía. Ahora se ha dado 60 días para encontrar una solución financiera y avisa de que no hay garantías de nada.
Nadie vendió su casa pensando en el precio del combustible. Ese es el detalle que ningún folleto de lujo incluye en la letra pequeña.
Los pasajeros se enteraron como te enteras de que te han cancelado el vuelo: por una nota en el tablón de anuncios. Lo cuenta Randy Cassingham, uno de los residentes, en su blog. El lunes por la mañana, un trabajador del barco colgó el aviso. Sin reunión, sin correo personalizado y sin champán de despedida.
Villa Vie ya se quedó tirada en Belfast en 2024
Este no es el primer episodio surrealista de la travesía. En 2024, al arrancar el viaje, el Odyssey se pasó varios meses bloqueado en Belfast en un episodio que dio la vuelta al mundo. Dos años después, el patrón se repite: el barco se queda quieto y el pasajero se entera tarde.
La pregunta que flota es la de siempre. ¿Quién asume el riesgo cuando el pasajero no compra un billete, sino una vivienda con vistas móviles? Cuando el negocio se tuerce, la vista se queda en un puerto de Camboya y el contrato en tierra de nadie. El crucero varado en Camboya es la prueba de que la letra pequeña, esa que nadie lee en un folleto de lujo, acaba decidiendo quién vuelve a casa.
Lo que la firma no ha detallado es qué pasa con el dinero de quienes compraron camarote.
El resumen para vagos (TL;DR)
¿Qué ha pasado? Villa Vie Residences ha desembarcado a 203 pasajeros en Camboya porque el combustible se ha comido el negocio.
¿Por qué importa? Algunos vendieron su casa para pagar un camarote de hasta 400.000 dólares.
¿Nos afecta o es solo un meme? A nosotros no, pero el residencial marítimo vive de la misma letra pequeña que cualquier suscripción.
https://www.que.es/2026/10/29/crucero-varado-camboya-fiasco/
La entrada Crucero varado en Camboya: vendieron sus casas para un viaje infinito que nunca arranca se publicó en Prensa Mercosur.
Publicado por: Redacción Central








